¡Sin trabajo no hay Dignidad!

Los efectos que ha tenido la pandemia en nuestro país han sido tan evidentes que, sin necesidad de convertirnos en analistas económicos o políticos, han podido ser evidenciados y sufridos desde la punta de La Guajira hasta el último rincón en el Amazonas; sin embargo, debemos evitar ser arrastrados por el discurso que nos han querido imponer, el mal comportamiento de la economía se debe a la pandemia; nada más alejado de la realidad. Nadie puede negar el papel que el coronavirus tuvo dentro de la economía y su afectación a la misma, no obstante, el papel predominante en este enrollo en el que se ha convertido la economía nacional está en potestad de los últimos gobiernos.

El último informe trimestral presentado por el DANE (noviembre 2020 – enero 2021) muestra un panorama desalentador en términos de desempleo, para el mes de enero la tasa de desempleo fue de 17,3%, lo que significó un aumento de 4,3 puntos porcentuales frente al mismo mes del año anterior (13,0%). Finalmente, la tasa de ocupación fue 49,8%, presentando una disminución de 4,6 puntos porcentuales respecto al mismo mes del 2020 (54,4%). [1]  Para cualquiera esto se debe a la pandemia, toda vez que trajo consigo una recisión de la economía, sin embargo, no podemos dejar de lado que el gobierno nacional, en cabeza del hoy presidente Iván Duque, no tomó las medidas necesarias para hacerle frente a tal contingencia; aspecto que no entraremos a detallar.

Para demostrar que el constante aumento del desempleo no se debe-únicamente- a los efectos de la pandemia, sino que se ha convertido en “política de estado”, por tanto nos remitiremos a los datos históricos de desempleo en nuestro país, así mismo podemos situarnos en los porcentajes de ocupación por ramas de actividad; en este sentido observamos que, de acuerdo a la información suministrada por el DANE, para el período del 2002-2018 el porcentaje de ocupación del sector de la Agricultura fue disminuyendo progresivamente, de igual manera se evidencia un comportamiento similar con el sector de la Industria.

Figura 1.

El porcentaje de ocupados, tanto del sector de la agricultura como del sector de la industria, han decaído con el paso de los años, lo que en términos sencillos significa que ambos sectores han perdido participación en la creación de nuevos empleos, y que por el contrario, los mismos se han contraído; es decir, en lugar de crecer, crear nuevas fuentes de empleo, crear riqueza y crear empresa, los números han demostrado que estos sectores han retrocedido en la generación de empleo y riqueza. Sin ahondar mucho al respecto, debido a la cantidad de información, documentación y lo probado que está, la razón principal de este comportamiento han sido los TLC.

En consonancia con lo señalado observamos que, la tasa de desempleo de los últimos años ha ido en aumento:

AÑO PORCENTAJE
2013 9,7
2014 9,1
2015 8,9
2016 9,2
2017 9,4
2018 9,7
2019 10,5
2020 15,9

Datos sacados del DANE

En lo que va del 2021 ya contamos con una tasa de desempleo del 17,3%, aun cuando el gobierno nacional “intentó” reactivar la economía de manera irresponsable durante el mes de diciembre, lo cual, evidentemente, no funcionó. Para entender un poco más este panorama podemos tener en consideración la población ocupada por posición ocupacional trimestre móvil noviembre 2020 – enero 2021 presentada por el DANE

Figura 2

 

Esto, sin lugar a dudas, representa una deuda histórica que el gobierno tiene para con el país, la creación de riqueza y de empresa no ha sido una de sus principales apuestas, sumiendo en el atraso a cientos de miles de familias colombianas; demostrando que la política económica actual no está apuntando al desarrollo de la industria, de la agricultura, de la creación de empresa, de la creación de riquezas, sino que por el contrario está encaminada a la destrucción de nuestro aparato productivo.

Para entender un poco más que tanto ha afectado este comportamiento en la economía, podemos tomar varios datos que nos permitirán aterrizar nuestra hipótesis. Para el municipio de Ibagué, según los datos del DANE, para el trimestre móvil noviembre 2020 – enero 2021 registró una tasa de desempleo 20,9%; tasa global de participación 57,8%;tasa de ocupación 45,7% y tasa de subempleo objetivo 7,0%, es decir, la capital del Tolima se posicionó dentro de las ciudades con mayor desempleo, estando por encima del porcentaje a nivel nacional. Sería de incrédulos asumir que la explicación de este aumento es exclusivamente por los efectos de la pandemia, o a que los ibaguereños no tienen la disposición necesaria para trabajar.

Desafortunadamente la tragedia que estamos viviendo no distingue entre hombres y mujeres, siendo estas últimas las que más se han visto afectadas, no solo por la parte social (feminicidios, violencia intrafamiliar, etc.) sino por el desempleo. Para el total nacional, la tasa de desempleo de los hombres en el trimestre móvil noviembre 2020 – enero 2021 se ubicó en 11,1%, para las mujeres fue 19,6%. En el trimestre móvil noviembre 2019 – enero 2020 estas tasas se ubicaron en 8,1% y 13,9%, respectivamente.[1] Esta situación ha sido histórica, no responde a la pandemia, sino a una serie de políticas que han permitido la disparidad salarial, desigualdad de oportunidades, en síntesis, el reflejo de una política que condena a las mujeres a las labores del hogar; esto se puede comprobar por los datos ofrecidos en informe presentado por el DANE, demostrando una vez más que la desidia del gobierno nacional no se puede escudar en la pandemia, y que es este quien debe asumir su responsabilidad política frente a tal atropello.

Ante el panorama que se nos presenta en manos del gobierno de turno no nos ha quedado más remedio que la indignación, indignación que ha perdurado por años, la cual debe transformarse en una digna acción encaminada a reconocer los problemas de este país para resolverlos, una digna acción que encause el desarrollo del país en un camino de esperanza; esa misma digna acción es la que nos debe llevar a unirnos alrededor de un mismo proyecto: desarrollar nuestra capacidad de producción, fortalecer nuestro aparato de producción, un proyecto que permita la participación de todos quienes quieran transformar este país.


[1] Fuente: Boletín Técnico Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) enero 2021

[2]  Fuente: Boletín Técnico Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) enero 2021

 

 

Acerca del autor

Luis Miranda
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Nací en Valledupar, soy egresado del programa de Derecho de la Universidad Popular del Cesar, miembro de la Organización Colombiana de Estudiantes (OCE).

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