Pobreza y corrupción en medio del Covid – 19

Por Jessica Acosta, @paodacosta

El COVID 19 llegó al país en medio de protestas sociales que buscaban mejores condiciones para los trabajadores de la salud, educación, mujeres, trabajadores informales, entre otros sectores, con un dólar al alza y una baja en los precios del petróleo, con tasas de desempleo del 12,2%, con una economía fragmentada y dedicada al libre comercio y con casos de corrupción como la Ñeñe Política y las destapadas de Aida Merlano.  El panorama en la ciudad musical no dista mucho de las cifras nacionales. Ibagué se ubica en el segundo puesto de desempleo, después de Quibdó, con una tasa del 20% de desocupación, y la primera en desempleo de jóvenes, con pobreza monetaria del 18,1% y pobreza extrema del 3%, con cierres de empresas en el sector textil y aún recuperándose del desfalco de los juegos nacionales.

Es tan grave la crisis, que el 59% de los hogares Ibaguereños se encuentran en la clase media, el  23,8% se dedica al comercio y son quienes no tienen ningún ingreso formal, no cuentan con seguridad social, y no se encuentran en ningún programa del gobierno nacional, son estas familias quienes también están sufriendo los efectos del covid en la cuarentena, es por esto que el gobierno debe tomar medidas que ayuden a la clase media.

Con todo este horizonte, el gobierno municipal decretó medidas como cuarentena obligatoria, pico y cédula, prohibición de ingreso de turistas, entre otras medidas necesarias para la disminución de contagios por el COVID 19, pero que a decir verdad, en ninguna de estas se contemplan alivios tributarios para los contribuyentes, excepciones del pago de servicios públicos, aplazamientos del pago del impuesto predial, medidas que podrían aliviar las cargas en los hogares de todos los estratos.

En Ibagué se deja de comer para pagar servicios básicos o impuestos. Los subsidios para personas que están en los programas del gobierno equivalen a cerca de 63 dólares mientras que en Estados Unidos son de 1200 por persona y va en aumento. Así mismo hemos visto cómo se llena poco a poco de trapos rojos la ciudad, como claro símbolo de S.O.S para solventar artículos del mínimo vital.

El Alcalde, en medio de toda esta pandemia, anuncia que regalará mercados para los más necesitados, pero lo hace por medio de licitaciones cuestionables, a dedo. Se inician las investigaciones en la Contraloría por sobrecostos, entregas a sus electores, listas de beneficiarios de amigos Concejales y ayudas que no llegan al grueso de la población más necesitada, en un panorama en el que la ciudad no conoce datos del número de personas a las cuales les han llegado y les podrían llegar dichas ayudas. En este momento no tenemos cifras sobre los costos o el contenido de las ayudas, sólo nos enteramos por las noticias desalentadoras que hablan de corrupción y derroche de dinero en asuntos que no ayudan a remediar la crisis.

Es por todo lo anterior que, para combatir efectivamente al COVID 19, se necesita mucho más que una cuarentena obligatoria, se necesita centrarse en los problemas del grueso de la población que vive del diario, se necesitan medidas de fortalecimiento de la red pública hospitalaria del municipio, no basta con la entrega de tapabocas al sector de la salud, se necesita de la contratación de más médicos y enfermeras y la adecuación de nuevos centros de atención hospitalaria. Para ello es imperioso tomar medidas que signifiquen verdaderos alivios tributarios para los contribuyentes, como la excepción en el pago de servicios públicos y la entrega real de ayudas al grueso de la población ibaguereña de forma transparente. Además de esto el gobierno de Duque debe de reorientar el gasto público de la nación, refinanciar la deuda pública y privada externa y cambiar la reforma tributaria de 2019, junto con otras medidas para financiar la crisis que vivimos hoy millones de colombianos.

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