MUJERES Y TRABAJO DIGNO EN IBAGUÉ

María Alejandra Parra, Abogada, feminista.

¿Sabían que la crisis de desempleo golpea de manera diferente a hombres y mujeres?

Con el estancamiento económico se amplían grandes brechas como las del desempleo. Éste es consecuencia de un problema mucho más grave para el país. La economía se ha venido deteriorando como consecuencia de las medidas de sucesivos gobiernos que han entregado el mercado interno al capital financiero y desmantelado el aparato productivo. Las privatizaciones y la poca inversión estatal han provocado que ciudades como Ibagué tengan que “vivir esa condena”. Como consecuencia,  las oportunidades laborales para las mujeres se ven muy reducidas, la inequidad de género y los correlativos efectos de la pandemia del Covid-19 agravan nuestra situación.

La ciudad ha sufrido desde hace varios años un estancamiento en la generación de empleo, lo que nos ha llevado a ubicarnos, desde hace algún tiempo, dentro del top 3 del ranking de desempleo nacional. Los y las ibaguereñas sentimos esa sensación de inseguridad laboral en el ambiente, son muy pocas las empresas que funcionan en la región y muy poca la inversión municipal para invertir en políticas de empleo público que ayuden a generar riqueza y se distribuya para crear desarrollo.

El más alto número de mujeres desempleadas se encuentra en los departamentos de Tolima, Choco y Cesar. En el mes de abril, Ibagué tuvo la cifra histórica de desempleo de 25.1%. En mujeres, el desempleo subió 80,7%, pasó de 13% en abril de 2019 a 23,5% en el mismo mes de este 2020. Ni hablar de la cifra de desempleo juvenil, que ascendió a un 37.7%. Somos la ciudad número 1 en desempleo para esta población, es muy difícil ser joven y mujer en Ibagué.

Según la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH), la tasa de desempleo anual promedio de las mujeres ibaguereñas ascendió al 15,6%, mientras que en los hombres fue del 13%, sin contar con las nuevas cifras que se generan este año a raíz de la pandemia del Coronavirus. El 60% de los empleos de las mujeres son informales, 9 de cada 10 realizan oficios domésticos y de cuidado.

En informe del DANE, las mujeres “inactivas”, con un porcentaje del 59%, se dedican a oficios del hogar y de cuidado no remunerado. La “inactividad” de las mujeres no está sumada a las cifras del desempleo porque desconocen que CUIDAR ES TRABAJO, que, en razón de su sexo, es culturalmente invisibilizado y hace parte del tiempo invertido. De acuerdo a lo anterior, la cifra aumentaría en gran medida.

En la región central, en donde se ubica la ciudad, las mujeres gastan 11 horas en limpieza y mantenimiento del hogar. Si el valor de Trabajo Doméstico y de Cuidado no Remunerado (TDCnR) tuviera una retribución monetaria y estuviera dentro del PIB, correspondería al 20%, sería el sector más importante de la economía, por encima del sector de comercio.

¿Las actividades diarias de las personas, es decir, todo lo que implica el ámbito del hogar, hacen parte de una unidad de producción? Esta respuesta la obtuve hace poco (y creo fielmente en ella) escuchando a Natalia Moreno en un taller sobre el tema y leyendo a Cristina Carrasco. Considero que los hogares si son unidades de producción. Según Carrasco (1992), así como en “la esfera industrial tiene lugar el proceso de producción y reproducción material, es decir, de bienes y servicios orientados al mercado, en la esfera doméstica tiene lugar el proceso de producción y reproducción de los individuos(as). Aunque aparentemente ambos procesos aparecen como paralelos, independientes y no relacionados, desde su funcionalidad reproductiva, ambos sectores están totalmente integrados, más bien, son dos aspectos de un proceso único.”

 En el plan de desarrollo (2020-2023) “Ibagué vibra” se destina anualmente un valor de 2.000 pesos por cada una de las Ibaguereñas. Resulta alarmante, además, que la afectación del covid-19 no fuese tenida en cuenta para las metas de la dirección de mujeres en la ciudad. Como expliqué en mi artículo anterior, dentro del plan de desarrollo de la Alcaldía de Andrés Hurtado y su equipo de trabajo no hay “ni un pelo” de igualdad de género, ni siquiera en la proyección de la dirección de mujeres del municipio.

Para la situación del desempleo en Ibagué necesitamos la construcción de políticas de empleo público que reduzcan la informalidad laboral que enfrentan las mujeres. Por ejemplo, la creación del Sistema Municipal de Cuidado. El municipio debe asumir esta responsabilidad liberando de esta forma a las mujeres para que entren a la vida académica, laboral y profesional, de esta manera adquieran autonomía económica.

De acuerdo al PLAN DISTRITAL DE DESARROLLO “UN NUEVO CONTRATO SOCIAL Y AMBIENTAL PARA EL SIGLO XXI”, El Sistema de Cuidado es el conjunto de acciones para reconocer, reducir y redistribuir las labores de cuidado entre hogares, mercado, estado y comunidad. Su objetivo es “hacer del cuidado una práctica en torno a la cual se genere una acción colectiva desde lo cotidiano y lo domestico, lo que no ha sido objeto de atención desde las miradas convencionales.

También considero necesario que apoyemos la creación del Sistema Municipal de Cuidado con campañas pedagógicas y culturales que ayuden a equilibrar la carga doméstica entre los hombres y los demás miembros del núcleo familiar y, así, se genere una democratización del cuidado en los hogares.

Además de proponer empleo público para la ciudad y pensar realmente en las necesidades de un empleo formal y estable, debemos reconocer el valor y la importancia del trabajo no remunerado como un eslabón fundamental para la reproducción de la vida y el desarrollo del país.

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Maria Alejandra Parra
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