Más contenido científico en la educación: la lección del coronavirus

Teorías de conspiración, decenas de noticias falsas haciéndose virales en redes sociales, personas matando a murciélagos e infinidad de ideas erróneas sobre el coronavirus (SARS-CoV-2), son algunos de los hechos que hoy llevan a hablar de la imperiosa necesidad de educación científica en América Latina y particularmente en Colombia.

Más allá del método empleado para la enseñanza, es necesario que la educación vaya a la par de los últimos avances científicos en todas las áreas del conocimiento y esto es una cuestión de contenido.

¿Da lo mismo enseñar astrología que astronomía? ¿Son equivalentes en cuanto a aportes a la humanidad la numerología que la aritmética y el álgebra? ¿Son iguales la charlatanería y el método científico? ¿Es lo mismo afrontar una pandemia ocasionada por un virus entendiendo elementos de su naturaleza que no tener ningún tipo de formación en biología? ¿Es más fácil que progresen noticias falsas en ámbitos alfabetizados científicamente que en los que no? No, no es lo mismo. Es un axioma que la formación científica implica una manera de comprender el mundo en el que la evidencia juega un papel preponderante.

Que la educación se dote de contenido científico requiere de una gran transformación en la formación de las maestras y maestros, en la elaboración de los currículos, en los componentes de los programas y planes de estudio que se ajusten al método científico comprendiendo la relevancia de la práctica y la experimentación.  Pero la responsabilidad no es exclusiva del profesorado. El Gobierno Nacional no debe abandonar a las Instituciones Educativas a su suerte, tanto a las de educación preescolar, básica y media, como a las de educación superior encargadas de la formación docente ni a la investigación científica.

No obstante, el trato que recibe la ciencia en Colombia es pésimo. Por decisión política, su presupuesto estatal es solo el 0,5% del PIB, el Gobierno Nacional se niega a pagar el dinero para investigación proveniente de los saldos presupuestales apropiados y no comprometidos, acordado con el movimiento universitario en 2018 y el Ministerio de Ciencia (antes Colciencias) hoy se encuentra dirigido por alguien que abiertamente rechaza el método científico y promueve tratamientos pseudocientíficos e irresponsables para el cáncer. Sin contar con la vergonzosa dependencia de ciencia importada en momentos críticos como el que estamos viviendo.

Aunque el panorama no se vea alentador, tenemos la tarea de llevar a la educación colombiana a lo más alto. Salgamos con determinación a defender la financiación de la ciencia y la educación, debatamos en las facultades de educación el daño que ha ocasionado el relativismo filosófico y que esta lamentable situación sea el aprendizaje que nos quede sobre lo imprescindible del contenido científico en nuestra educación.

Laura N. Torres Romero @laurantorresr

Licenciatura en Biología, Universidad Pedagógica Nacional de Colombia

Representante estudiantil de la Facultad de Ciencia y Tecnología

Miembro Vamos UPN

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