EL PLAN DE DESARROLLO DE IBAGUÉ SIN EQUIDAD DE GÉNERO

María Alejandra Parra Acos. Abogada, Feminista.

Previa discusión sobre el tema en cuestión, quisiera felicitar la labor de la Alcaldesa Claudia López y su equipo de trabajo en la elaboración del PDD de Bogotá (Un nuevo contrato social y ambiental para el siglo XXI), en él se implementa un sistema público de cuidado que garantiza el reconocimiento, la reducción y la redistribución de las labores de cuidado. Las ciudades se asemejan a los cerebros, ambos se desarrollan y evolucionan hasta alcanzar un avance considerable que le permita establecer y/o mejorar su amplia red de conexiones que determinará sus condiciones de existencia. Un Plan de Desarrollo bien estructurado representa esa red de conexiones, significa un avance notable en la sociedad. Espero que este sistema del nuevo plan de desarrollo de Bogotá se vea reflejado en las regiones del país.

No es un buen comienzo que, en las primeras páginas del plan de desarrollo Municipal, se tenga como referencia a la OCDE para el progreso de Ibagué. La ciudad no está preparada para competir con ciudades como Viena, Bruselas, Helsinki o Varsovia, por el contrario, su participación en esta organización aumenta las desigualdades sociales y económicas.  Antes de “competitividad económica” como estrategia principal para el desarrollo de la ciudad, se debería considerar la generación de empleo y riqueza a través de la industria y no sólo la generación de bienes y servicios.

Por tradición Ibagué es una ciudad que ha tenido desarrollo industrial textil, manufacturero y de confecciones que emplea en mayor medida a las mujeres de la región. Ese sería un buen punto para reactivar en el municipio. Somos una ciudad que además cuenta con vocación agraria por nuestra ubicación geográfica, mesetas de siembras de arroz, café, cacao, frutales, que son importantes para el bienestar del sector, cultivos que ayudan a la soberanía alimentaria y el progreso del campo en el país. Sólo si entendemos las características, habilidades y capacidades que nos son propias, podremos construir ciudad.

Un aspecto ausente dentro del plan, es la crisis del COVID 19. Este factor es determinante a la hora de trabajar por los sectores más afectados de la ciudad en necesidades primordiales como el trabajo, la lucha contra la pobreza y la desigualdad, la violencia de género, la seguridad, entre otros. No darle la importancia que merece, es grave para el desarrollo de cada una de las fuentes de progreso de Ibagué. Por citar un ejemplo, la pandemia elevó drásticamente los niveles de violencia intrafamiliar en los hogares y violencias de género, los abusos sexuales, los feminicidios y la violencia psicológica, por lo que resulta evidente que un plan de la administración para la ciudad no puede estar pensado igual antes y después de la pandemia, ni tener el mismo enfoque diferencial. Hoy resalto el valor civil de las mujeres confinadas en sus hogares trabajando por el desarrollo de su familia y por el cuidado de su hogar, labores que no son remuneradas.

Centrándonos en el sector 4: “Vibra con inclusión y diversidad”, en el programa 1: INCLUSIÓN SOCIAL Y PRODUCTIVA PARA LA POBLACIÓN EN SITUACIÓN DE VULNERABILIDAD y Subprograma 1: Mujer, Equidad de Género y Diversidad Sexual, podemos observar algunos aspectos que muestran la carencia de un verdadero programa de mujeres y equidad de género.

  1. El trabajo de genero se llevará a cabo en conjunto con el trabajo “LGBTI”, es decir, se unen las metas, estrategias y presupuesto para ambas poblaciones. Parece que la administración municipal quiere ahorrarse dinero o desconoce el tema y no le importa pasar por encima de la política pública LGBTI y la política pública de mujeres (que además está muy atrasada para las necesidades actuales). La ciudad necesita que el sector de mujeres y la población LGBTI tengan financiación propia, metas propias, porque no comparten las mismas problemáticas ni necesidades, en ultimas a la administración no le importa ninguno de los dos sectores.
  2. Para estos cuatro años, la Alcaldía se ingenia una escasa atención, dentro de las metas del programa, de 10.000 a 12.000 personas, de las cuales se desconoce el número de mujeres y población LGBTI. Suponiendo que dicha atención se diera solo a mujeres, correspondería al 4% del total de Ibaguereñas, lo que se traduce en un abandono del 96% de las mujeres que no podrán recibir algún tipo de atención o apoyo.
  3. La transversalidad y el enfoque diferencial del que habla el plan de desarrollo en las dependencias y grupos poblacionales, no se evidencia. Esta estrategia no tiene refuerzo por ningún otro programa del plan, es sólo un postulado y no una propuesta, no tiene metas ni presupuesto. Volvemos a lo mismo, los discursos y los planes de desarrollo no pueden quedar en el papel, necesitan materializarse, como mínimo con una destinación presupuestal para su realización y metas que se puedan socializar y cumplir.
  4. La secretaria encargada de la dirección de mujeres en el Municipio solo cuenta con el 0.24% del presupuesto general para la ciudad. Dentro de las proyecciones presupuestales hay metas que literalmente aparecen con cero (0) pesos. Si hacemos una división básica del valor que nos corresponde a cada una de nosotras del presupuesto destinado al programa para el año 2020, tendríamos únicamente $2.000 pesos. El presupuesto es un punto muy importante, una adecuada financiación garantiza el cumplimiento de las metas. Hoy puedo decir que no hay avance para ese propósito.

Tenemos una brecha laboral en la ciudad del 15% del número de personas ocupadas, el 60% corresponde a hombres y el 45% a mujeres de las cuales el 60% se ocupa en trabajos informales. Necesitamos una ciudad incluyente donde no se feminice la pobreza.

Los empleos que se están perdiendo, en su mayoría, pertenecen a los sectores de comercio, hotelería, restaurantes, servicios comunales sociales y personales, industria manufacturera, entre otros, y corresponden a más del 60% de la empleabilidad femenina. Afrontar la crisis, es brindarles a las mujeres seguridad y bienestar. El plan de desarrollo de la administración conservadora de Andrés Hurtado no refleja desarrollo para las ibaguereñas, desconoce las problemáticas del sector, deja sin recursos los programas para las mujeres en la ciudad y su omisión hace que aumente la desigualdad.

Sólo con organización y movilización, las ibaguereñas podemos lograr avances para nosotras y las futuras generaciones. Tenemos que construir un ambiente apto para la equidad de género, visibilizar, opinar, concientizar y exigir a los gobiernos municipales, como el actual, un verdadero desarrollo con condiciones dignas y favorables para las mujeres. El trabajo del 99% de la población ibaguereña nos permitirá conquistar y defender derechos para las mujeres que hoy son vulnerados por los mismos de siempre que no tienen voluntad política de transformar esta sociedad.

 


Por: María Alejandra Parra Arcos

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